El aislamiento provocado por la pandemia del COVID-19 es una situación que ha puesto en crisis a muchas familias. Los niños, en particular, están sometidos a un constante estrés y ansiedad al no poder ir al colegio, jugar al aire libre o interactuar con sus amigos, lo que a su vez genera irritabilidad y una mayor desobediencia. Sin embargo, como padres podemos hacer la diferencia por medio de juegos y actividades para que nuestros pequeños vivan esta etapa de manera más fácil y encuentren agradable estar en casa.
Nuestros hijos están acostumbrados a seguir rutinas (van a la escuela, regresan a casa, comen, etc.), por ello, es importante que continúen con una para que permanezcan tranquilos. Establecer horarios para comer, bañarse, jugar o hacer tareas, ayuda a disminuir la frustración y no generar expectativas. Además, funciona para evitar exceso de sedentarismo y abuso de la tecnología. Para hacerlo más divertido, podemos acompañar algunas actividades con música y recompensas, como en el caso de las obligaciones domésticas, para incentivarlos y fomentar la colaboración en el hogar.
Es probable que durante el aislamiento los pequeños pierdan el sueño por no cansarse lo suficiente. Para evitarlo, hacer ejercicio con ellos ayudará a que gasten energía y se mantengan alegres. Actualmente, se pueden encontrar sesiones de yoga, meditación, baile, estiramientos y más en Internet, por lo que encontraremos desafíos nuevos cada día para que estén activos. En caso de tener espacio suficiente, saltar la cuerda o hacer algunas competencias, como carreras de relevos, también será útil para motivarlos.
Los juegos en familia les sirven para explorar, agilizar su mente y seguir aprendiendo, mientras se divierten. Algunas opciones para esta cuarentena son:
Cocinar en familia es otra manera divertida de convivir; además, ayuda a mejorar la comunicación, a mejorar la confianza en los pequeños, a aprender a trabajar en equipo y a estimular la creatividad. Podemos comenzar haciendo algunas galletas o panques, así como algunos bocadillos para el centro de la mesa. En Internet hay varias recetas ricas, sencillas y que no requieren de muchos ingredientes, para que los niños comiencen a preparar sus primeros alimentos.
La lectura es otra actividad que se puede hacer en compañía. Impulsa la imaginación, amplía el vocabulario, potencia la concentración y transmite tranquilidad y calma. Destinen un espacio al día para hacer lectura en voz alta y después reflexionar acerca de lo leído. Incluso les ayudará a expresarse mejor conforme vayan creciendo.